Granja Shefa: donde las gallinas viven felices
En las afueras de la ciudad, rodeada de áreas verdes y luz natural, se encuentra una granja muy especial llamada Granja Shefa.
Aquí no hay líneas de producción industriales ni interminables filas de jaulas. Las gallinas caminan libremente por el campo, toman baños de polvo, picotean el pasto y producen lo que sus propietarios llaman auténticos «huevos felices».
La granja se dedica a la crianza de gallinas de raza pura y a la producción de huevos orgánicos, libres de hormonas y sustancias químicas.
Detrás de este proyecto está Michelle Nevelichka Romero, una joven emprendedora de 22 años que logró transformar el regalo de una sola gallina en una granja con miles de aves.
¿Cómo ocurrió? Descúbrelo en esta entrevista.
Katrina: ¿Cómo comienza un día normal para ti en la granja?
M.N.: Nuestros gallos siempre se despiertan antes que todos y nos anuncian el inicio del día con su canto. Lo primero que hacemos es ir a atender a las aves; ellas desayunan antes que nosotros.
Es una gran responsabilidad. No importa en qué esté ocupada o cómo me sienta, las gallinas deben ser alimentadas a tiempo. Ellas no entienden de fines de semana ni de vacaciones, por lo que ahora mismo es prácticamente imposible ausentarse durante varios días. Pero vale completamente la pena. Cuando estoy entre ellas, siento una tranquilidad y una alegría difíciles de describir.

Katrina: ¿Qué es lo más difícil de este trabajo?
M.N.: Lo más difícil es no rendirse. Comprar una gallina es fácil, pero el verdadero desafío comienza después: hay que invertir tiempo y recursos, cuidarla y esperar hasta que empiece a poner huevos. A veces una ave se enferma o disminuye el número de clientes, y en esos momentos es fácil desanimarse. Pero la granja te enseña paciencia y perseverancia. Si continúas avanzando paso a paso, tarde o temprano el esfuerzo da frutos.

Katrina: ¿Hay alguna historia que recuerdes con especial cariño?
M.N.: Sí, varias, y son muy emotivas para mí. Mi primera gallina se llamaba Chanel. La dejaba pasear libremente por el patio y un día desapareció. La busqué durante horas, preocupadísima. Pero más tarde regresó sola, como si fuera un gato que conoce perfectamente el camino de vuelta a casa. También recuerdo a un pollito que enfermó gravemente. Hice todo lo posible por salvarlo, aunque el veterinario me recomendó sacrificarlo. No fui capaz de hacerlo. Y cuando finalmente murió, lloré muchísimo.

Katrina: ¿Todas tus gallinas tienen nombre?
M.N.: La primera se llamaba Chanel, y desde entonces ese nombre se volvió muy especial para mí. Ahora llamo Chanel a todas mis gallinas: Chanel número 1, Chanel número 2, Chanel número 100... Es bastante divertido. La verdad es que también es una forma de protegerme emocionalmente.Si le pusiera un nombre diferente a cada una, me encariñaría demasiado y luego me costaría mucho más separarme de ellas.
Katrina: ¿Cómo comienza un día normal para ti en la granja?
M.N.: Nuestros gallos siempre se despiertan antes que todos y nos anuncian el inicio del día con su canto. Lo primero que hacemos es ir a atender a las aves; ellas desayunan antes que nosotros. Es una gran responsabilidad. No importa en qué esté ocupada o cómo me sienta, las gallinas deben ser alimentadas a tiempo. Ellas no entienden de fines de semana ni de vacaciones, por lo que ahora mismo es prácticamente imposible ausentarse durante varios días. Pero vale completamente la pena. Cuando estoy entre ellas, siento una tranquilidad y una alegría difíciles de describir.

Katrina: ¿Qué es lo más difícil de este trabajo?
M.N.: Lo más difícil es no rendirse.
Comprar una gallina es fácil, pero el verdadero desafío comienza después: hay que invertir tiempo y recursos, cuidarla y esperar hasta que empiece a poner huevos.
A veces una ave se enferma o disminuye el número de clientes, y en esos momentos es fácil desanimarse. Pero la granja te enseña paciencia y perseverancia. Si continúas avanzando paso a paso, tarde o temprano el esfuerzo da frutos.

Katrina: ¿Hay alguna historia que recuerdes con especial cariño?
M.N.: Sí, varias, y son muy emotivas para mí.
Mi primera gallina se llamaba Chanel.
La dejaba pasear libremente por el patio y un día desapareció.
La busqué durante horas, preocupadísima. Pero más tarde regresó sola, como si fuera un gato que conoce perfectamente el camino de vuelta a casa. También recuerdo a un pollito que enfermó gravemente. Hice todo lo posible por salvarlo, aunque el veterinario me recomendó sacrificarlo. No fui capaz de hacerlo. Y cuando finalmente murió, lloré muchísimo.

Katrina: ¿Todas tus gallinas tienen nombre?
M.N.: La primera se llamaba Chanel, y desde entonces ese nombre se volvió muy especial para mí. Ahora llamo Chanel a todas mis gallinas: Chanel número 1, Chanel número 2, Chanel número 100... Es bastante divertido. La verdad es que también es una forma de protegerme emocionalmente. Si le pusiera un nombre diferente a cada una, me encariñaría demasiado y luego me costaría mucho más separarme de ellas.
Katrina: ¿Cuánto tiempo llevan dedicándose a la granja?
M.N.: Ya llevamos poco más de un año.
Todo comenzó desde cero. No sabía prácticamente nada sobre gallinas, pero poco a poco aprendí a cuidarlas y entendí lo que significa asumir una verdadera responsabilidad.
Las gallinas necesitan constancia: hay que alimentarlas a tiempo todos los días, sin importar si es fin de semana o día festivo. Pero precisamente ahí está parte de la magia. Me han enseñado paciencia, atención a los detalles y, de alguna manera, también me han dado tranquilidad. Por supuesto, no nos conformamos con lo que ya sabemos.
Seguimos aprendiendo constantemente: asistimos a conferencias, tomamos cursos y buscamos mejorar. Contamos con el apoyo de un especialista en producción animal que nos orienta y comparte sus conocimientos.
Y ahora nosotros mismos también empezamos a transmitir nuestra experiencia, ayudando a otras personas que desean criar gallinas y disfrutar de su propia granja familiar.

Katrina: ¿Tu familia te apoyó desde el principio?
M.N.: Sinceramente, no. Al principio mis familiares pensaban que era un simple capricho y me decían que estaba perdiendo el tiempo.
Incluso hubo ocasiones en las que fingía que iba al trabajo cuando en realidad corría a ver a mis gallinas. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que hablaba en serio, de que no me rendía y de que asumía la responsabilidad de este proyecto.
Y, por supuesto, los primeros resultados —tener huevos frescos en la mesa todos los días— convencieron a todos mejor que cualquier explicación. Hoy mi familia me apoya completamente.

Katrina: ¿Quién es tu principal compañero en esta aventura?
M.N.: Mi novio, Josué. Empezamos todo juntos y, desde el primer día, este ha sido un proyecto compartido.
Siempre está a mi lado: me ayuda, me apoya y me aconseja. Podría decir que somos un verdadero equipo. Es mi compañero de vida, pero también mi compañero en la granja.
Katrina: ¿Cuál es tu gran sueño?
M.N.: Sueño con que nuestra pequeña granja se convierta en un proyecto mucho más grande.
Me gustaría llegar a ser proveedora de gallinas y huevos a nivel nacional y distribuir nuestros productos en supermercados de todo el país. Pero para mí no se trata solo de crecer en cantidad. Lo más importante es mantener la calidad de vida de nuestras aves. Quiero que sigan siendo «huevos felices», producidos por gallinas sanas, bien cuidadas y criadas con respeto. Y tengo otro sueño más: que cada familia tenga al menos diez gallinas en casa, capaces de proporcionar huevos frescos todos los días.
Eso significa independencia, confianza en los alimentos que consumes y una conexión especial con la tierra y la naturaleza.

Katrina: ¿Qué consejo darías a los jóvenes emprendedores?
M.N.  Lo más importante es empezar. El momento perfecto no existe, y esperar a que llegue no tiene sentido. Hay que dar el primer paso con los recursos que uno tiene en ese momento y crecer poco a poco. Confíen en ustedes mismos, incluso cuando nadie más comparta todavía esa confianza. Y cuando aparezcan las dificultades —porque siempre aparecen— no se rindan.
La perseverancia y la fe en tu proyecto son las que, al final, conducen al éxito.
Журнал Катрина № 29 Октябрь 2025
Беседовала: Ксения Яхненко

Хотите разместить свою статью у нас в журнале или на сайте? Свяжитесь с нами любым удобным способом

E-mail: katrina.mx@yandex.com
Телеграм: @katrina.mx

© All Right Reserved. My company Inc.
e-mail us: hello@company.cc
Made on
Tilda